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A solo 180 km de Río de Janeiro, Armação dos Búzios —o simplemente Búzios— es una península encantadora con más de veinte playas, un clima perfecto y una energía que combina relajación con sofisticación.
Lo que antes fue un tranquilo pueblo de pescadores se transformó, desde los años 60, en uno de los destinos más buscados de Brasil. Y todo comenzó cuando la actriz francesa Brigitte Bardot visitó el lugar en 1964, enamorándose de sus paisajes. Desde entonces, Búzios se ganó el apodo de “el Saint-Tropez brasileño” por su elegancia natural, su ambiente bohemio y su mezcla de visitantes de todo el mundo.
Búzios no es un solo tipo de playa: es un mosaico de escenarios diferentes. En una misma península podés encontrar:
Esa diversidad hace que cada día en Búzios pueda ser una experiencia nueva: surf por la mañana, snorkel por la tarde y una cena romántica frente al mar al caer el sol.
Búzios se encuentra a unas 2 a 3 horas por carretera desde Río de Janeiro.
Las opciones más comunes son:
También existe el aeropuerto Umberto Modiano, que recibe vuelos chárter y privados, aunque la mayoría de los viajeros llega por tierra.
El clima es tropical cálido todo el año.
En resumen: no hay mal momento para visitar Búzios, pero si preferís menos turistas y buen clima, los meses entre abril y octubre son ideales.
Es la playa más famosa y extensa de la península. Punto de encuentro de surfistas, jóvenes y deportistas, Geribá tiene una energía vibrante, olas consistentes y bares frente al mar donde se mezclan música, tragos y atardeceres dorados.
Dos playas vecinas rodeadas de morros verdes, con aguas claras y tranquilas. Perfectas para familias, para practicar snorkel o para alquilar un kayak y explorar la costa. Tienen buena infraestructura de bares, restaurantes y posadas.
Ambas con forma de herradura, ofrecen un paisaje de postal. Ferradura es amplia, con clubes de playa y servicios, mientras que Ferradurinha es más pequeña, íntima y con agua transparente. Ideales para nadar o remar en stand-up paddle.
Dos pequeñas joyas a las que se accede caminando desde el centro por una pasarela con vista al mar. Están protegidas del viento, lo que las hace perfectas para bucear o disfrutar de un baño tranquilo.
Más salvaje y abierta al océano Atlántico, Brava es favorita de surfistas y amantes de la naturaleza. En su extremo derecho hay restaurantes con buena comida y vistas espectaculares.
Un clásico. Los tours salen desde la playa de Armação y recorren las principales playas y puntos de snorkel, como Ilha do Caboclo o João Fernandes. Incluyen paradas para nadar y contemplar el paisaje desde el mar.
Las aguas de Búzios albergan peces tropicales, corales y vida marina diversa. Existen escuelas de buceo que ofrecen bautismos y salidas guiadas para principiantes y certificados.
Una de las mejores formas de recorrer la península es en buggy o quad, visitando miradores, playas escondidas y puntos panorámicos. Hay recorridos guiados de 1 a 2 horas que te muestran lo mejor de Búzios con espíritu aventurero.
Muchos viajeros aprovechan la vibra relajada del lugar para conectar cuerpo y mente: clases de yoga frente al mar, retiros wellness y escuelas de surf para todos los niveles.
Cuando cae el sol, el centro cobra vida. La Rua das Pedras es el corazón de la ciudad: peatonal, con bares, restaurantes, tiendas y una atmósfera bohemia y cosmopolita. Perfecta para cenar, tomar algo o simplemente caminar entre luces y música.
Búzios ofrece opciones para todos los presupuestos:
La mayoría de los alojamientos incluyen desayuno y están a poca distancia de las playas más populares.
La cocina de Búzios es tan diversa como sus playas. Encontrarás desde pescados y mariscos frescos hasta platos internacionales.
Algunos imperdibles:
Muchos restaurantes ofrecen terrazas frente al mar donde disfrutar el atardecer con una copa de vino o una cerveza artesanal brasileña.
Búzios es mucho más que un destino de playa: es una experiencia.
Cada rincón tiene su encanto —desde las olas de Geribá hasta las aguas cristalinas de Azedinha— y su mezcla de cultura, naturaleza y estilo la convierte en una escapada perfecta para cualquier época del año.
Ya sea que busques aventura, descanso o un poco de ambos, Búzios te invita a vivir el ritmo del mar brasileño: lento, cálido y lleno de vida.